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EL CONSUMO DE MANGO EN ESPAÑA CRECIÓ UN 33,4% EN 2025: LO QUE ESO SIGNIFICA PARA EL PRODUCTOR Y PARA EL CONSUMIDOR
El mango ha dejado de ser una fruta exótica para convertirse en un producto de consumo habitual en los hogares españoles. Hay tres factores que explican ese cambio:
El primero es la disponibilidad. Durante años, el mango que llegaba a los lineales españoles era mango importado con todas las limitaciones que eso implica en sabor y frescura. La campaña del mango español arranca a mediano de agosto, concentra su mayor volumen durante septiembre y octubre y puede prolongarse algunas semanas más en función de las variedades y las zonas productoras. Esa ventana de producto fresco de proximidad ha educado al consumidor español sobre lo que puede ser el mango cuando se cosecha en su momento.
El segundo es la conciencia de origen. El consumidor español está cada vez más interesado en saber de dónde viene lo que come. El mango de la Axarquía malagueña tiene un argumento de origen y proximidad que el mango importado nunca podrá tener y ese argumento está siendo cada vez más valorado en el momento de la compra.
El tercero es la versatilidad. El mango ha salido del rol de fruta de postre para convertirse en un ingrediente versátil en ensaladas, en platos de proteína, en bebidas, en aperitivos. Esa apertura gastronómica está atrayendo a consumidores que antes no lo consumían habitualmente.
LO QUE SIGNIFICA PARA EL PRODUCTOR
Este año, la Junta de Andalucía prevé que la campaña del mango alcance las 40.000 toneladas de producción, lo que supondría un valor de 60 millones de euros.
Para el productor de la Axarquía, ese crecimiento de la demanda tiene una lectura directa: el mercado está reconociendo el valor del producto que llevamos décadas cultivando. Pero también tiene una lectura estratégica más exigente: un mercado que crece a este ritmo atrae competencia y exige diferenciación.
La situación de mercado es distinta con la variedad Keitt, cuya demanda supera actualmente a la oferta. Ese dato, aunque referido a un momento concreto del mercado europeo, ilustra perfectamente la dinámica que estamos viviendo: el consumidor ya no acepta cualquier mango. Busca variedades específicas, busca sabor real, busca origen verificable.
En ese contexto, las fincas que llevan años invirtiendo en calidad de producto, en certificaciones y en trazabilidad como Managú con sus certificaciones GlobalG.A.P., SPRING y la línea ecológica Biorigen bajo certificación CAAE están mejor posicionadas para capturar el valor de ese crecimiento.
LO QUE SIGNIFICA PARA EL CONSUMIDOR
Un mercado en crecimiento tiene una consecuencia directa para el consumidor: más oferta, más variedad y más opciones de compra. Pero también más ruido y más dificultad para distinguir el producto de calidad del producto mediocre.
La diferencia entre un mango que cruzó el Atlántico y uno que se cosechó en la Axarquía es que el primero puede ser más barato pero el segundo es incomparablemente mejor de sabor.
En un mercado que crece un 33,4% en un año, el consumidor que aprende a distinguir el mango español de temporada del mango de importación se convierte en el consumidor más difícil de perder. Porque una vez que has probado el mango de nuestras fincas, ya no quieren otros.